Review Arcwave Thruster, Orbit, Zing e Ion 2: cuatro formas de placer

Arcwave es una marca que nació a finales del 2020 y lo hizo con Ion, uno de los productos destinados a la estimulación del pene más innovadores de las últimas décadas. Durante los dos años siguientes llegaron Voy, Pow y Ghost, propuestas más sencillas y bastante menos innovadoras. Y, después de aquello, la marca prácticamente desapareció del mapa.

Hasta ahora. Porque después de varios años sin apenas novedades, Arcwave ha vuelto a ponerse en movimiento. Y no lo ha hecho con un único lanzamiento, sino ampliando su catálogo con propuestas muy diferentes entre sí y recuperando, de paso, el producto con el que empezó todo.

Pero el cambio no está solo en los productos. Arcwave también estrena una imagen completamente renovada, dejando atrás la estética sobria con la que conocimos la marca en 2020.

Arcwave. CleanTech Silicone

Arcwave no es una marca más entre las decenas de fabricantes de masturbadores que encontramos actualmente. Detrás está Lovehoney Group, el antiguo WOW Tech y también la casa de marcas como Womanizer o We-Vibe. Y si algo han demostrado durante todos estos años es que les gusta experimentar con nuevas tecnologías y, sobre todo, buscar formas diferentes de estimular.

Y Arcwave empezó precisamente haciendo eso. Desde el nacimiento de la marca hubo algo que la diferenciaba claramente de buena parte de sus competidores: su apuesta por la silicona.

La llaman CleanTech Silicone y, dejando a un lado los nombres comerciales, estamos ante una silicona no porosa, flexible y de alta densidad que ofrece una mayor higiene y durabilidad frente a materiales como el TPE, muchísimo más habitual cuando hablamos de masturbadores.

Puede parecer un detalle sin demasiada importancia, pero no lo es. El TPE permite fabricar mangas tremendamente blandas y elásticas con relativa facilidad. Con la silicona la cosa se complica bastante más. Conseguir esa flexibilidad y, al mismo tiempo, aprovechar las ventajas de la silicona es precisamente uno de los retos.

CleanTech Silicone ya estaba presente en aquel primer Ion que probé hace años y sigue siendo una de las señas de identidad de Arcwave en esta nueva generación de productos.

Embalaje

El cambio de imagen de Arcwave se nota especialmente en sus nuevos embalajes. Solo hace falta colocar las cajas del antiguo Ion y del nuevo Ion 2 una al lado de la otra para darse cuenta de que estamos ante dos etapas completamente diferentes de la marca.

Al principio Arcwave apostaba por cajas grandes, blancas, muy limpias y minimalistas, con una estética bastante sobria que buscaba transmitir tecnología y producto premium. Ahora ocurre prácticamente lo contrario.

Las nuevas cajas están llenas de colores muy saturados, degradados, imágenes mucho más grandes y elementos gráficos que intentan transmitir las sensaciones y el movimiento de cada producto. Son bastante más llamativas y, personalmente, a día de hoy también me parecen mucho más atractivas.

Y aunque el cambio pueda parecer simplemente estético, creo que va bastante más allá. Arcwave quiere alejarse de aquella imagen fría, hasta clínica, me atrevería a decir, que podía hacer que sus productos parecieran excesivamente técnicos o incluso algo inaccesibles, para convertirse en una marca más divertida, cercana y desenfadada. Una marca con productos diseñados, ante todo, para disfrutar.

Y creo que lo han conseguido con creces.

Arcwave Ion 2

Hace justo seis años que probé el primer Ion, el producto con el que nació la marca y también uno de los juguetes más innovadores de los últimos tiempos. Ahora llega Ion 2, su segunda generación, aunque quizás llamarlo así le quede un poco grande.

En esencia, Ion 2 sigue siendo prácticamente el mismo producto que probé en 2020. Mantiene exactamente el mismo diseño, la tecnología Pleasure Air, Smart Silence y la silicona CleanTech. Arcwave se ha limitado a añadir la función Autopilot, desaprovechando una buena oportunidad para pulir algunos detalles que realmente lo necesitaban.

Además de aquella enorme caja blanca, también desaparece la base rígida de carga y secado, sustituida ahora por una funda fabricada en un material similar al neopreno. El lado positivo es evidente: ahora resulta mucho más cómodo guardarlo y, sobre todo, llevártelo de vacaciones contigo.

Pero si había algo que esperaba que cambiase era el ruido. Ya fue uno de los mayores inconvenientes que encontré en el Ion original (posiblemente uno de los juguetes más ruidosos que he probado) y tenía la esperanza de que esta segunda versión consiguiera mitigarlo, al menos, un poco.

No ha sido así. Ion 2 sigue sonando prácticamente igual.

Así que, si queréis conocer Ion mucho más a fondo, os recomiendo echar un vistazo a la reseña original que publiqué en 2020. Resulta curioso releerla seis años después y comprobar que muchas de las cosas que escribí entonces siguen siendo perfectamente aplicables a Ion 2.

Deltoya
DELTO-AVISO ⚠️

→Si ya tienes el primer Ion y funciona perfectamente, piénsatelo antes de cambiarlo por Ion 2. Las diferencias son bastante pequeñas y el problema del ruido sigue sin resolverse.

Arcwave Zing

Zing fue el primer producto que lanzó la marca con su nueva imagen, a principios del verano de 2025.

Se trata de un concepto totalmente diferente a lo que Arcwave nos tenía acostumbrados. En cuanto a tecnología, encontramos poca innovación, pero sí algo más de diseño y, sobre todo, se mantiene la calidad de materiales que siempre ha caracterizado a la marca.

Zing es un sencillo estimulador de los denominados stroker, fabricado prácticamente es su totalidad en silicona CleanTech. Su diseño abierto y flexible permite envolver el pene en lugar de tener que introducirlo dentro de una manga más tradicional, pudiendo jugar con la presión y el movimiento directamente con la mano.

El estimulador tiene el tamaño perfecto para poder sujetarlo cómodamente con una sola mano. Además, todo el exterior presenta un diseño acanalado que mejora bastante el agarre, algo especialmente útil cuando entra en escena el lubricante. Los tres botones se encuentran en la parte trasera, son fáciles de localizar y su funcionamiento resulta bastante intuitivo.

El interior está completamente texturizado para aportar un extra de estimulación y Zing cuenta con dos motores colocados en paralelo en la parte superior. Son motores de muy buena calidad, similares a los que encontramos en productos de We-Vibe, con una vibración profunda y contundente.

Personalmente, echo en falta un tercer motor en la parte inferior. Los dos motores superiores funcionan muy bien, pero hacen que buena parte de la vibración se concentre en esa zona. Un tercer punto de vibración habría conseguido repartirla mejor por todo el cuerpo del juguete y aprovechar mucho más su diseño abierto.

Zing cuenta con 10 niveles de intensidad y otros 10 patrones de vibración. Además, es completamente sumergible, tiene una autonomía de unos 60 minutos de uso y, pese a contar con dos motores, es bastante silencioso.

Incluye un pequeño anillo de silicona que encontrarás encajado en el interior de la parte superior de la funda (y lo recalco porque yo me volví loco buscándolo hasta que lo encontré). Este anillo sirve para mantener Zing cerrado, ejerciendo una mayor presión y convirtiendo su diseño abierto en algo más compacto sin necesidad de tener que hacer fuerza con las manos.

Zing en la práctica

Antes de seguir, tengo que aclarar algunas cosillas. Siempre he dicho, por la experiencia que he adquirido durante todos estos años, que no todas las personas con pene están acostumbradas a una estimulación basada únicamente en la vibración directa. Me he encontrado muchas veces con la misma respuesta: “este producto no vale para nada”. Pero luego, cuando he preguntado un poco más, resulta que lo han usado una vez y no le han dado una segunda oportunidad.

Yo quizá, precisamente por esa experiencia, sé bastante bien qué me gusta y cómo me gusta. Reconozco que eso es una gran ventaja, pero también hay un trabajo previo de explorar, probar y aprender cómo responde tu cuerpo, algo que casi nadie hace y que yo recomiendo siempre.

Dicho esto, personalmente creo que Zing es un buen producto dentro de su categoría. Ofrece una flexibilidad que no todos tienen y eso ayuda a que se adapte mucho mejor a diferentes tamaños de pene.

Para algunos puede parecer que la vibración no es lo suficientemente potente, pero no creo que el problema esté realmente en la potencia. Sus motores tienen fuerza de sobra; otra cosa es que esperes obtener de la vibración las mismas sensaciones que conseguirías con un masturbador tradicional basado en fricción y movimiento.

Y aquí está precisamente la clave de Zing: hay que entender lo que ofrece y aprender a utilizarlo. La presión que ejerces con la mano, la posición de los motores, la zona sobre la que concentras la vibración e incluso el tiempo que dedicas a probar diferentes combinaciones cambian bastante la experiencia.

Deltoya
DELTO-CONSEJO 💡

→No uses Zing como un masturbador tradicional. Juega con la presión, cambia la posición de los motores y prueba diferentes intensidades. Más potencia no siempre significa más placer: una vibración muy intensa y mantenida directamente sobre el frenillo puede acabar provocando hormigueo o un entumecimiento temporal.

Arcwave Orbit

Orbit es una de las novedades de este 2026 y cambia completamente el concepto con respecto a Zing.

Para empezar, es el primer producto de todo el catálogo de Arcwave en convertirse en un estimulador interactivo. Eso significa que podemos conectarlo a la app Koosync, controlarlo desde el móvil, sincronizar sus movimientos con contenido para adultos compatible o incluso ceder el control a otra persona, esté donde esté.

Pero la conectividad a una app es solo una parte de Orbit. Lo realmente diferente está en cómo genera la estimulación, porque Arcwave deja aquí de lado tanto la tecnología Pleasure Air de Ion como la vibración de Zing para apostar por un sistema basado en la rotación.

Descripción

Orbit tiene un aspecto bastante más parecido a lo que estamos acostumbrado a encontrar cuando hablamos de un masturbador para pene con manga.

La empuñadura tienen un tamaño perfecto para conseguir un agarre cómodo. La parte en la que se encuentran los controles está fabricada en ABS, mientras que el otro extremo está recubierto por una pequeña capa de silicona acanalada que mejora muchísimo el agarre, incluso cuando tenemos las manos llenas de lubricante.

La manga, como no podía ser de otro modo, está fabricada en silicona CleanTech y en su interior encontramos una serie de texturas en espiral bastante pronunciadas. Una de las particularidades de esta silicona es precisamente su flexibilidad, por lo que la manga cede y se adapta bastante bien a diferentes tamaños de pene (siempre que esté bien lubricada, claro).

Orbit incluye además un estuche rígido de transporte, algo que agradezco especialmente en un producto de este tipo. Además de permitir guardarlo y transportarlo de forma más segura e higiénica, ayuda a mantener la manga protegida y evita que la silicona pueda deformarse mientras no lo estemos utilizando.

Cómo funciona

Ya os adelanté que Orbit gira, ¿pero cómo lo hace exactamente? La manga va unida a la empuñadura mediante un eje rotor que permite que pueda girar 360º en ambos sentidos.

Pero este nuevo masturbador ofrece distintos programas para que el juego no resulte tan monótono Y es algo que la marca no termina de explicar muy bien, así que os lo dejo por aquí un poco más claro..

Lo primero que debes hacer es mantener pulsado el botón A hasta que se ilumine:

  • Verde menta — modo manual. Solo tendrás que mantener pulsado uno de los botones con las flechas para que Orbit empiece a girar en el sentido que quieras. Y aquí encontramos otra de sus novedades: no esperes el clásico clic al pulsarlos, porque son sensibles a la presión. Cuanta más fuerza ejerzas sobre ellos, más rápido girará la manga.
  • Azul oscuro — velocidad fija. Si vuelves a pulsar el botón A, la manga comenzará a girar automáticamente. Mediante pulsaciones sobre los botones < > podrás elegir el sentido de giro y aumentar la velocidad, con seis niveles disponibles.
  • Naranja — Autopilot La manga gira automáticamente alternando ambos sentidos de forma irregular. Tú solo tendrás que utilizar los botones para aumentar o disminuir la intensidad y dejar que Orbit haga el resto.
  • Morado — Intense. En este último modo, la manga alterna automáticamente ambos sentidos de giro de una forma mucho más rápida y regular. También puedes modificar manualmente la intensidad mediante los botones.

App Koosync

Conectar Orbit a Koosync es sencillo si sabes cómo. Una vez descargada la app, deberás activar el Bluetooth del móvil y abrirla. Ahora mantén pulsado el botón A durante unos segundos, hasta que la luz parpadee y la manga gire dos veces hacía ambos lados.

A partir de ahí encontrarás las diferentes opciones que os comentaba al principio: control desde el móvil, sincronización con contenido para adultos compatible y control remoto por otra persona.

Y por último, si eres de los que disfrutan de una experiencia completa hasta en los pequeños detalles, Koosync permite cambiar la interfaz de la aplicación y utilizar un tema específico de Arcwave. No cambia absolutamente nada a nivel de funcionamiento, pero adapta los colores y la estética de la app a la nueva imagen de la marca. Una tontería, sí, pero queda bastante bien.

Orbit en la práctica

De los Arcwave que he probado para esta reseña, Orbit era probablemente uno de los que más curiosidad me despertaba. La rotación no es algo nuevo dentro de la juguetería, pero sí me interesaba comprobar qué podía ofrecer por sí sola, sin combinarla con otras tecnología como la vibración o el movimiento y, sobre todo, cómo funcionaría combinada con una manga de silicona.

Lo primero y más importante: utiliza lubricante base de agua y repartelo bien por todo el interior de la manga. Después introduce el pene en erección y empieza a probar las diferentes velocidades y programas para irte familiarizando con el producto.

Puedes dejar que Orbit actúe por sí solo, pero quizás la experiencia termine resultando algo monótona. A mí me funciona mucho mejor intercalar la rotación con movimientos arriba y abajo, creando así mayor fricción, y jugar también con la presión del glande sobre las texturas del final de la manga. Además, con ese movimiento se genera cierto efecto vacío de forma natural y, al menos en mi caso, noté cómo la manga se ajusta más alrededor del glande.

Cuando quiero aumentar más la estimulación, suelo utilizar la máxima velocidad en un único sentido e inclinar ligeramente el cuerpo de Orbit para conseguir una mayor superficie de contacto y fricción sobre el glande.

Evidentemente, esta es mi experiencia personal y la forma en la que he aprendido a sacarle más partido después de varios usos. Como siempre digo, no hay nada como experimentar: probar diferentes ángulos, movimientos, velocidades y descubrir qué funciona mejor contigo

Deltoya
DELTO-AVISO ⚠️

→Con Orbit no escatimes en lubricante. La manga necesita deslizarse con facilidad para que la rotación resulte cómoda. Si notas demasiada fricción o tirantez, no aumentes la velocidad: para y añade más lubricante base de agua.

Después de usarlo, lo mejor es separar la manga de la empuñadura tirando de ella hacia ti y lavarla con agua tibia y un poco de jabón neutro. Aquí se nota otra de las ventajas de esta silicona: es muy fácil de limpiar y, sobre todo, se seca mucho más rápido que las mangas fabricadas con otros materiales más habituales en este tipo de masturbadores.

Y ojo con esto: solo la manga es sumergible, así que mantén siempre la empuñadura alejada del agua.

Arcwave Thruster

Thruster es el último modelo de esta reseña y también el más completo de toda la colección. Al movimiento giratorio que ya conocimos con Orbit se suma el clásico movimiento de vaivén, ese subir y bajar tan habitual en los masturbadores automáticos para pene.

También es interactivo y otra de las novedades es que cuenta con una pantalla led super práctica en que podrás ver tanto las diferentes intensidades de cada movimiento como el nivel de batería y modos de uso. Pero vamos por partes.

Descripción

Es cierto que Thruster tiene un tamaño considerable, pero cuando has visto y probado tantos masturbadores como yo, supongo que acabas acostumbrándote a estas dimensiones.

Una de las cosas que más destacaría es la facilidad con la que se desmonta, un básico que no siempre se encuentra en todas las marcas. Basta con pulsar el botón de la parte inferior y tirar de la carcasa; para la manga tan solo tienes que tirar de ella al igual que en el Orbit. Algo que se agradece especialmente a la hora de limpiarla.

El color naranja de la manga le da un toque mucho más moderno y vistoso, muy acorde con la nueva imagen de la marca.

El panel de control también es bastante intuitivo. Tenemos el botón A, que sirve para encender y apagar el dispositivo; los botones + y −, para regular la velocidad del movimiento de vaivén; y un último botón para controlar la velocidad de rotación de la manga.

Pero, si hay algo que realmente llama la atención en Thruster, es su pantalla a color.

Pantalla

Uno de los mayores inconvenientes de los masturbadores para pene, en particular, y de los juguetes eróticos en general, es que no siempre sabes en qué nivel de intensidad te encuentras durante el uso. Y la cosa se complica todavía más cuando el producto combina dos o más movimientos o tecnologías.

Arcwave ha solucionado este problema incorporando una pantalla a color en Thruster. Gracias a ella podemos consultar en todo momento la intensidad de cada movimiento, el nivel de batería y el programa que tenemos seleccionado.

Puede parecer un detalle sin demasiada importancia, pero cuando estás utilizando dos movimientos diferentes al mismo tiempo, saber exactamente qué estás haciendo se agradece muchísimo.

Cómo funciona

Una de las cosas más interesantes de Thruster es que sus dos movimientos funcionan de manera independiente. Podemos utilizar únicamente el movimiento de vaivén, dejar que la manga gire como en Orbit o combinar ambos para conseguir una estimulación completamente diferente.

Y esto es especialmente interesante, porque no siempre nos apetece utilizar todas las funciones de un masturbador al mismo tiempo. Poder elegir cómo queremos que se mueva nos da bastante más libertad a la hora de jugar.

Al igual que pasaba con Orbit, Thruster también cuenta con diferentes programas, aunque en este caso, gracias a la pantalla, no necesita recurrir a códigos de colores para diferenciarlos.

Una vez encendido, manteniendo pulsado el botón A, entrarás directamente en el modo manual. Pulsando. los botones + y – podrás aumentar o disminuir la velocidad del movimiento de vaivén, algo que verás reflejado en la barra azul de la pantalla.

Con el botón inferior, con un símbolo circular, controlarás la velocidad de rotación de la manga. Cada pulsación irá aumentando progresivamente la velocidad hasta alcanzar el máximo, momento en el que comenzará a disminuir.

Si vuelves a pulsar el botón A, entrarás en Autopilot, un modo automático que combina ambos movimientos a diferentes velocidades. Pulsando el botón + podrás ir pasando por los siete programas predeterminados, que aparecen identificados en la pantalla para que sepas en todo momento cuál estás utilizando.

Y un detalle que se agradece: si necesitas pausar momentáneamente el masturbador, puedes pulsar el botón con el símbolo circular para pausar los movimientos sin tener que apagarlo por completo.

Por último, pulsando nuevamente el botón A, accederás al modo de emparejamiento con la aplicación Koosync.

Thruster en la práctica

Un producto como Thruster puede resultar mucho más atractivo por todo lo que ofrece, pero también hay que tener en cuenta que, en ciertas ocasiones, tanta tecnología puede resultar algo abrumadora.

Lo primero que debes tener en cuenta es el peso. Es cierto que justo encima de la entrada de carga hay una pequeña pestaña que oculta un adaptador para poder acoplar un trípode o algún accesorio que permita fijarlo a una mesa y utilizarlo con las manos libres. Pero claro, no es algo con lo que todos contemos en casa.

Por lo demás, utilizarlo es bastante sencillo. Basta con dedicar unos minutos a familiarizarse con los controles y prestar atención a la pantalla, donde podremos consultar el nivel de batería o incluso saber si la manga no está colocada correctamente.

En mi caso, como ya había probado Orbit, lo que más me interesaba era experimentar con el movimiento de vaivén y, después, comprobar qué ocurría al combinar ambos movimientos. Al principio lo sujetaba con las dos manos, hasta que fui cogiendo confianza y comprobé que podía manejarlo perfectamente con una sola. Aunque también es verdad que tengo las manos grandes y eso facilita bastante las cosas, especialmente cuando tienes que sujetarlo y controlar los botones al mismo tiempo.

El movimiento de vaivén resulta agradable y tanto la longitud de la manga,de 13 centímetros, como su recorrido me parecen más que aceptables. Eso sí, mientras que de Orbit destacaba lo silencioso que era, Thruster resulta bastante más ruidoso. No llega a ser algo exagerado, pero la diferencia se nota.

Cuando activas ambos movimientos es cuando realmente descubres todo el potencial de este masturbador. A diferencia de Orbit, aquí la manga gira únicamente en un sentido, pero entre sus texturas tan pronunciadas, la combinación de movimientos y una buena cantidad de lubricante de base acuosa, personalmente no necesito mucho más.

Con respecto a Autopilot, tengo sentimientos encontrados. Es cierto que es una función bastante interesante para quienes encuentran demasiado monótono utilizar siempre el mismo patrón o velocidad y tampoco quieren estar pendientes de los botones a cada momento. Pero a mí, personalmente, me gusta tener el control en todo momento. Por eso prefiero utilizar la app Koosync, ya que me resulta mucho más fácil e intuitivo cambiar los movimientos y las velocidades directamente desde el móvil.

Es cierto que Thruster no permite experimentar con tantos ángulos y movimientos como Orbit. Su tamaño y propio funcionamiento condicionan bastante más la forma de utilizarlo. Pero, teniendo en cuenta su diseño, los materiales y la combinación de tecnologías, creo que estamos ante uno de los masturbadores automáticos más interesantes que he probado últimamente.

Conclusión

El catálogo de Arcwave es tan variopinto que resulta difícil elegir un claro ganador. Cada producto ofrece algo muy distinto al resto y lo que más interesante me parece es que ninguno termina eclipsando a los demás.

Independientemente de los gustos de cada uno, después de probar estos cuatro modelos tengo bastante claro que, en cuanto a diseño, calidad de los motores y materiales de las mangas, Arcwave está actualmente en el podio.

Desconozco por qué la marca ha estado prácticamente desaparecida durante todos estos años, pero si ese tiempo ha servido para volver con tanta fuerza, creo que la espera ha merecido la pena. Y posiblemente todavía esté a tiempo de recuperar el protagonismo que tuvo con aquel primer Ion.

Por otro lado, durante el tiempo que he tardado en escribir esta reseña, que no ha sido poco entre vacaciones, proyectos personales y trabajo, Arcwave ha anunciado un nuevo masturbador llamado Air. Por lo que hemos podido conocer hasta ahora, parece una propuesta similar al Ion, pero pensada para un público menos experimentado y con la posibilidad de controlarlo mediante una aplicación.

Pero de Air y Perk, el único estimulador prostático de la marca, ya os hablaré más adelante.


*Nota: Quiero agradecer a Arcwave la confianza puesta en mí y enviarme estos productos a cambio de una revisión honesta y sincera.


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