Hoy vengo a hablaros un poco más sobre uno de estos gustos sexuales que no son tan populares y que para algunos no tendrá nada de excitante, pero quizás otros descubran hoy que eso que han sentido alguna vez tiene un nombre y que hay mucha más gente que lo practica y lo disfruta.
Tiene muchos nombres y múltiples variantes pero el más común y el que puede llegar a abarcar todos creo que serían las siglas WAM, Wet & Messy, es decir mojado y pringoso.
Para entender un poco de lo que estoy hablando sólo tenéis que hacer un poco de memoria y seguro que todo esto os resultará muy familiar. Se me ocurren varios ejemplos como las popularizadas peleas en el barro, programas de tv en el que al concursante le caía una sustancia viscosa por encima, darse tartazos en la cara… y es que quién no se ha calentado alguna vez en las famosas fiestas de la espuma en una discoteca, seguro que se os ocurren muchos ejemplos más.
El WAM es un fetichismo sexual que consiste en encontrar la excitación a través del hecho de ser mojado o pringado con distintas sustancias o alimentos más o menos viscosos. Supongo que cada una de las personas que lo practica lo vivirá desde su propio prisma, desde un simple juego de roles -como una humillación siendo ensuciado- o en un plano más físico, logrando llegar a la excitación al sentir el tacto de la sustancia sobre nuestros cuerpos o incluso sobre la ropa que más morbo nos dé.
Es cierto que a pesar de conocer este fetiche nunca lo experimenté y, yo que soy muy curioso, pensé que lo mejor sería ponerme en contacto con algunos chicos que lo disfrutan y conocer de primera mano cómo lo viven ellos.
En el caso de Soakedguy, nombre por el cual podréis encontrarle en instagram, descubrió la sexualidad a través de este fetiche ya que el juego de todo niño de saltar sobre charcos o mancharse de barro llegó a convertirse en uno de sus mayores placeres. En su caso el fetiche vino muy acompañado del mundo deportivo. La ropa de marcas como Adidas, las prendas de licra que al contacto con el sudor se le pegaban más al cuerpo… así que un día decidió meterse en la ducha vestido y poco a poco empezó a sentir cómo cada vez se excitaba más y más y fue ahí, con diez años, cuando tuvo su primer orgasmo.

Años más tarde un amigo le invitó a ir a montar en bici y pegar unos saltos por un circuito de cross. Tras unas cuantas carreras y saltos las bicis y parte de ellos ya estaban medio embarrados. Llegao el momento del último salto su colega se lanzó y acabó clavado en un gran lodazal hasta las rodillas y Soakedguy, que no iba a ser menos, fue detrás. Tras aprovechar el momento y lanzarse barro el uno al otro fueron conscientes de la tremenda erección que ambos tenían.

Fue así como Soakedguy descubrió que aquello que le pasaba de niño no era una simple casualidad. En la actualidad sigue disfrutando de estas prácticas junto a su pareja y colegas, siempre acompañados de un buen uniforme deportivo y unas buenas zapas.
El caso de Tartas, nombre que usaré para preservar su anonimato, es muy distinto, él encuentra la excitación a través de la humillación de ser manchado con comida pringosa, tartas o mezclas de distintas sustancias. Para ello suele organizar junto a ún colega dominante algún tipo de juego en el que él siempre pierde y como castigo es ensuciado; o también muy recurrente es la recreación de las típicas novatadas que practican en los campus americanos y que todos hemos visto en las películas. Al final siempre hay un gesto de humillar al perdedor o incluso abusar de él. No hace falta que diga que siempre es bajo un contexto consensuado y pactado previamente.

Sobra decir que este fetiche requiere de una preparación previa, tanto de las sustancias que se vayan a usar como del escenario en el que se va a desarrollar y que lo peor viene luego cuando una vez se acabe haya que limpiar y recoger. No todo iba a ser pasarlo bien.
En EEUU y algunos países europeos como Reino Unido este fetiche está mucho más en auge que aquí y por lo tanto es más fácil encontrar tiendas online específicas para poder poner en práctica todo esto. Si eres de gustos sencillos con un buen plástico que cubra toda la superficie, unas cuantas tartas caseras con mucha nata y bien de sirope puede ser más que suficiente para pasártelo bien pero si por el contrario te gusta montártelo a lo grande necesitaras algunas cositas más. Una piscina hinchable o sábanas de vinilo o látex pueden ser tus mejores aliados. Y si ves que te atreves con algo más avanzado como crear tu propia mezcla de pringue puedes probar este de Meo®️ que no es tan denso como el slime original pero te ayudar a hacerte una idea de lo que se puede llegar a sentir pringándote entero.

Yo ahora debo reconoceros que escribí este texto en varios días y aprovechando que estoy solo en casa estos días me decidí a probar. Me enfundé mi short de látex, unos buenos calcetines negros largos de Adidas (por eso de evitar resbalones indeseados) y me metí en la ducha con un bote de Lube (un lubricante en formato polvo que se mezcla con agua hasta conseguir la densidad que se quiera) y debo reconocer que la sensación fue bastante agradable y que me lo pasé muy, muy bien. Repetiré!