SPANK, Uno de mis mayores placeres.

Todos los que me conocéis o me seguís en redes sociales sabéis o podéis intuir un poco por dónde van mis gustos sexuales, así que no os sorprenderá cuando leáis que de lo que vengo hablar hoy es uno de mis mayores placeres: el spanking.

El spanking

O azotes, es una de las prácticas que se engloban dentro del BDSM y que según los puristas, es aquella práctica en la que se golpea con la mano el culo desnudo de la otra persona. Según estos, el resto de variantes deberían recibir otros nombres como caning, si se realiza con una vara, o flogging, si se practica con una cola de gato, por ejemplo. Pero como yo no soy inglés, ni soy purista, a partir de ahora me referiré a ello como AZOTES.

Los azotes pueden contener un alto grado de sexualidad y sensualidad. Por lo tanto a pesar de lo que muchos puedan pensar, no solo es una forma de castigo, sino que se practica también como forma de obtener placer.

Foto de mi galería personal
  • Fusta: es una vara delgada y flexible, normalmente forrada de cuero o policarbonato. Con una longitud media entre 50 y 65 cm y acabada por una lengüeta de cuero que es con lo que se golpea.
  • Varas: las mejores son de material vegetal, siendo las más populares las de ratán ya que es un material muy flexible y resistente. El nivel de dolor de las varas es bastante elevado, aunque evidentemente dependerá de la fuerza aplicada. Y el sonido que produce al usarse es extremadamente sensual.
  • Flogger o gato de colas: látigos con varias colas de entre unos 40 cm y metro y medio. El número de colas pueden ir desde las nueve, como los que usaba la marina inglesa para castigar, a varias decenas. El material más frecuente es cuero trenzado para el mango y las colas suelen ser de cuero también.
  • Pala: herramienta corta y plana, de madera o cuero las más comunes, aunque empiezan a fabricarse de silicona. Con estas el golpe alcanza mayor superficie pero el dolor es más superficial. Hasta ahora, las mejores con las que me he encontrado son las de Las Velas Negras que, además de una gran calidad, se pueden personalizar inscribiendo el nombre o una dedicatoria.

Antes de meternos en harina, recordaré que en todo momento estamos hablando de una práctica sana, sin riesgos, consensuada por todos los participantes y, en ningún caso de un abuso o agresión.

Y ahora sí, una vez aclarado esto, vamos al tema que nos trae aquí hoy. Los azotes pueden aplicarse con la mano directamente pero existen cantidad de herramientas específicas que se utilizan para este fin. Entre ellas, podemos encontrar fustas, varas, flogger, látigos o palas; y entre estas, los materiales más usados son la madera, el metal, y el cuero.

Foto de mi archivo personal

Además de todas estas herramientas especificas, no nos podemos olvidar de los objetos de uso más cotidiano como reglas, zapatillas, cucharones de cocina o palas de ping-pong, entre otras. Esto ya dependerá de la imaginación y lo que cada uno tenga a mano.

Algo muy importante a tener en cuenta es que cualquier objeto que se use para azotar debe estar libre de zonas cortantes, astillas, etc. Hay que comprobar siempre que el material este en buen estado y que es totalmente seguro.

Precauciones

Como en toda práctica extrema hay que tener una serie de precauciones si queremos que la sesión no acabe con un mal sabor de boca. Para que esto no ocurra, lo más importante es saber qué partes del cuerpo son mejores y peores para azotar.

Imagen perteneciente al blog de calabozo.mx

Una vez tengamos claro qué partes del cuerpo son más recomendables a la hora de azotar, hay que tener en cuenta otra serie de factores que ayudarán a disfrutar mucho más del momento. Es importante que quien va a azotar conozca bien qué grado de dolor y qué tipo de marca pueden causar las diferentes herramientas que va a usar en la sesión.

También es fundamental que ambas personas se conozcan bien y que exista una gran complicidad entre ellas. Esto ayudará, por un lado, a la persona que azota a identificar rápidamente si algo no va bien y, por otro lado, a la persona que es azotada a estar más relajada y mantener el cuerpo más destensado.

En cuanto a las posturas, es importante que la persona azotada se sienta segura, esté bien apoyada sobre unas piernas, silla o mueble; o atada en una posición que no conlleve riesgo de caídas.

Es muy recomendable que, si entre las personas que estén interactuando no hay mucha relación o confianza, se acuerde una palabra de seguridad la cual, una vez mencionada, hará que el juego tenga que parar inmediatamente. Se recomienda siempre empezar suave e ir tanteando el terreno, subiendo la intensidad poco a poco, cambiando de zona y no azotando de forma reiterada sobre la misma parte del cuerpo. Otra cosa que suele ayudar bastante es establecer una guía de intensidad, es decir, que el número uno sea un azote muy flojito, el dos algo más fuerte, y así sucesivamente hasta el número que se quiera. Si vamos informando de vez en cuando a la persona azotada cuántos azotes vamos aplicarle y con qué intensidad, le ayudará bastante a estar preparada y esto hará que la sesión sea más intensa y satisfactoria.

Pero, ¿y una vez azotado?

Una vez que damos por terminada la sesión y con la satisfacción del trabajo bien hecho por ambas partes, no podemos dejar que esto se acabe así. Aún queda mucho por hacer tan importante como todo lo anterior, esto no es otra cosa que cuidar, agradecer y compensar al azotado toda su entrega y dedicación. Y de qué manera puede hacerse esto:

  • Empezar por darle las gracias y un buen abrazo.
  • Respetando su espacio y sus tiempos si ves que la persona lo necesita.
  • Evaluar el cuerpo y ver si hay algún daño a tener más en cuenta.
  • Básicamente haciéndole ver que estás ahí. Ya que, teniendo una actitud fría y distante sin preocuparnos de nuestro compañero, puede hacer que la próxima vez sienta rechazo durante la sesión, pues pensará que no obtendrá ninguna muestra de cariño una vez acabada la sesión. Estoy seguro de que, si se siente protegido, la próxima será mucho mejor, si cabe.
Imagen sacada de internet

Por último, recalcar que tanto si se trata de un juego de roles muy marcados como de unos suaves azotes bajo un contenido muy sexual, no podemos olvidar que nuestros compañeros de juego son personas como nosotros, con sus días buenos y malos y que por mucho que les excite recibir una buena azotaina, seguro que también le gustará recibir un poco de cariño.

Y ahora sí, después de toda esta chapa, va siendo hora de que tu pareja de juegos y tú cojáis lo que tengáis más a mano y empecéis a hacer ruido. Espero que me contéis vuestros progresos.

Un azote.,

Deltoya.

3 comentarios sobre “SPANK, Uno de mis mayores placeres.

  1. Un artículo muy didáctico. Se agradece que también se ponga en el lado del sumiso y se preocupe por el «aftercare». Se nota que tiene bastante experiencia azotando.

    Muchas gracias.
    Estoy deseando leer lo próximo que publique.

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